El golpe de Estado en 1936 por parte de los militares, aliados con las fuerzas reaccionarias del
capital y el fascismo internacional, supuso un genocidio orquestado contra la fuerza creciente de
la clase obrera en general y contra la CNT en particular.

En estas fechas, conmemoramos los 90 años de un momento histórico para la clase trabajadora.
Cientos de miles de trabajadoras y trabajadoras afiliadas a la CNT supieron organizarse contra el
fascismo, construyendo un nuevo modelo social mediante colectividades de producción,
gestionando la economía de manera colectiva e igualitaria, en la que la autogestión, el apoyo
mutuo, la justicia social y la libertad fueron los resortes que los guiaban.

A pesar de la difícil situación bélica, se hizo un esfuerzo tremendo por hacer en paralelo una
Revolución Social que ha sido una experiencia única y original. Buscaban una nueva sociedad,
donde la explotación de los capitalistas fuese eliminada y la autoorganización de los obreros y
obreras adquiriese un papel principal.

Tenemos muchas razones para recordar ese proceso revolucionario, porque a día de hoy la clase
trabajadora sigue siendo explotada y la justicia social es un anhelo, no un hecho, para millones de
personas.

Debemos conocer nuestro pasado para sacar las lecciones de aquellos luchadores y luchadoras
que nos precedieron. Y figuras como Lucía Sánchez Saornil, Buenaventura Durruti, Joan Peiró, García Oliver,
Federica Montseny o Amparo Poch y miles de anarquistas anónimos brillaron en sus acciones y
propuestas, en aquellos años difíciles.

Fueron entonces miles de obreras y obreros anónimas afiliadas a CNT quienes pusieron en marcha
un modelo social que hoy vemos con admiración. La semilla de la rebeldía estaba echada desde
hacía décadas. La clase obrera se organizaba en sindicatos, ateneos y en escuelas racionalistas o
aprendía a leer en periódicos creados por los propios trabajadores y trabajadoras, donde el
conocimiento, el análisis y las herramientas de lucha revolucionaria eran el motor que los
impulsaba día a día.

Esa clase obrera, que no estaba dispuesta a aceptar el dictado del capital y los militares, se echó a
la calle y no sólo eso, se autoorganizó de manera admirable.
Desgraciadamente el fascismo ganó la guerra y tras cuarenta años de represión, exilio y
nacionalcatolicismo, el régimen capitalista y monárquico es heredero de toda esa represión del
pasado.

CGT ha puesto en marcha mecanismos propios de recuperación de la memoria libertaria desde la
honestidad y la verdad, para conocer y aprender del pasado, de sus aciertos y de sus errores.

Por ello debemos tomar ese momento histórico como referente de nuestras propias luchas
actuales, porque la explotación, el racismo, las desigualdades, la opresión… las tenemos presentes
en nuestras vidas, y es unidas como fuerza colectiva como podremos desde la base contrarrestar
el peso que nos oprime.

El anarcosindicalismo sigue estando vivo y lo demuestra el crecimiento de organizaciones como
CGT, donde los conflictos y la protesta lideradas por esta organización son cada día más potentes y
frecuentes.

La afiliación de CGT no para de aumentar, ya somos más de 100.000 personas afiliadas. Y el nivel
de protesta y reivindicaciones que lidera CGT asciende día a día. Impulsamos luchas y
movilizaciones, huelgas y protestas que para las trabajadoras y trabajadores más jóvenes les
resultan inéditas.

No estamos dispuestas a consentir la ofensiva reaccionaria en la que los postulados de la extrema
derecha pretende aplastarnos y dividirnos, haciéndonos creer que los culpables de nuestra
pobreza son las personas migrantes y los más débiles. Esos capitalistas intentan arrebatarnos
derechos concentrando en unas pocas manos la riqueza que la clase obrera crea.

Pero CGT no solo debe ser capaz de generar conflictos y luchas, sino que debemos preparar la
sociedad futura a la que aspiramos y para ello nuestra propia organización debe ser un ejemplo de
todos esos valores que defendemos. La formación sindical en los principios anarcosindicalistas y la
puesta en práctica de los mismos es lo que preparará a la clase trabajadora para cuando se
presente una nueva oportunidad de revolución social.

Una organización como CGT es necesaria, por lo que debemos poner todas nuestras fuerzas para
crecer en afiliación, en militancia bien formada y capaz de transformar las relaciones de poder de
capital – trabajo, de muerte y opresión a Vida.
Quienes nos precedieron son nuestros referentes y no debemos olvidarlos. Les debemos lo mejor
de nosotras mismas.

Salud, memoria y lucha anarcosindicalista.

Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT

19 de julio de 2026.

Adjuntamos Guía de la Revolución para descarga.