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CGT contra el auge del racismo fascista en las calles y en las instituciones.

Lo que los medios del capital y la extrema derecha fascista se empeñan en llamar «invasión» no es más que la cortina de humo con la que intentan ocultar una masacre planificada. Un concepto destinado a construir un enemigo y deshumanizar a las personas migrantes, para después justificar el odio y la violencia fascista. Lo ocurrido en Ceuta a finales de julio no es un fenómeno migratorio espontáneo, sino la huida forzada de miles de personas, empujadas al abismo por un régimen dictatorial que utiliza a su propia juventud como munición política y carne de cañón. La realidad, cruda y sangrienta es que se produjeron 141 muertes de personas en las vallas y en las aguas de la frontera, según la ONG ‘Caminado Fronteras’. Personas trabajadoras que huyen de la miseria del sur global.

El argumento del Gobierno de Pedro Sánchez de atribuir esta crisis a la presión de las mafias, no es más que un pretexto para justificar su incapacidad para afrontar la situación en Ceuta y su falta de voluntad política para mejorar las condiciones de acogida de las personas migrantes.

Pero para entender esta barbarie, hay que levantar la vista y mirar el tablero geopolítico global. Esa estampida no fue casualidad. El detonante de esta represalia sangrienta tiene nombre y apellidos: el reciente acuerdo estratégico de España para la compra de gas a Argelia. El imperialismo yanqui y su títere en el Magreb no toleran que el Estado español intente garantizar su autonomía energética al margen de los intereses marroquíes. Al mismo tiempo, la subordinación del Gobierno español a EE.UU. le impide señalar a los verdaderos responsables de lo sucedido en Ceuta. Mientras, entrega el Sahara Occidental a sus verdugos.

Tras una crisis migratoria, sobreviene siempre una crisis humanitaria, tal y como ha sucedido en otras ocasiones cuando han llegado a Europa miles de personas huyendo de guerras o hambrunas. Una situación de inestabilidad mundial, fruto de las políticas coloniales, extractivistas y racistas que los países desarrollados imponen a los países del sur global, mediante la deuda, el hambre y la guerra.

La situación en Ceuta, muestra la hipocresía y el doble rasero de Europa y el Estado Español, en comparación con la guerra de Ucrania. Desde el inicio de la guerra, España ha acogido a más de 230.000 personas desplazadas de Ucrania, mediante el mecanismo europeo de protección temporal, según fuentes del Ministerio de Inclusión. Este estatus legal otorga de forma directa el permiso de residencia, así como el acceso al mercado de trabajo, la sanidad y la educación en igualdad de condiciones. Nada que ver con el tratamiento a las personas migrantes que llegan desde África.

En el caso de Ceuta, la derecha y la extrema derecha fomentan los discursos de odio, para buscar rentabilidad política. Y para ello recurren desde pedir expulsiones en caliente y la militarización de las calles como excusa para garantizar el orden social, hasta alentar cacerías de migrantes y terminar justificando cuando no fomentando pogromos racistas extremadamente violentos, ante la pasividad de las FCSE.

Al mismo tiempo la lucha partidista se ceba con el rechazo a la acogida y regularización de niñas y niños en la península, negando con ello la aplicación de políticas de protección del menor y de Derechos Humanos.

Denunciamos y condenamos la escalada de violencia, racismo, la islamofobia y aporofobia contra quienes han llegado huyendo de la miseria y la guerra. Y señalamos sin paliativos a la extrema derecha fascista, que intenta utilizar el odio al migrante, al pobre y al diferente como una forma de hacer política.

Personas que construyeron precarios refugios a la intemperie han visto como estos eran destrozados y quemados por hordas fascistas que han actuado con total impunidad. Se ha intentado impedir el reparto de alimentos de organizaciones humanitarias. Se ha señalado, hostigado y deshumanizado a personas migrantes. Y se ha coaccionado, amenazado y agredido a trabajadoras y trabajadores de los medios de información y organizaciones humanitarias.

Por su parte la inacción del Gobierno de Pedro Sánchez, tiene un claro objetivo: seguir recurriendo al miedo al auge de la extrema derecha como herramienta electoral, para presentarse como la única alternativa al incendio que ellos mismos han permitido que se propague sin límites.

En medio de este clima de tensión social, la presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias, María José́ Garcı́a-Pelayo (PP), ha promovido para el próximo 2 de septiembre concentraciones de “apoyo a Ceuta” frente a los ayuntamientos de toda España.

El PP utiliza la crisis de Ceuta como coartada para montar un espectáculo de propaganda política y fomentar así un patrioterismo rancio y excluyente, comprando los marcos de la extrema derecha con fines electorales.

En Madrid el PP ha convocado concentraciones desde el propio ayuntamiento de la capital, así como en las ciudades donde gobierna como en Móstoles, Leganés o Pinto. Por su parte Vox ha convocado en todos los ayuntamientos donde tienen representación. Y organizaciones fascistas y neonazis han hecho un llamamiento en redes sociales a participar en dichas concentraciones.

Desde CGT, como organización anarcosindicalista, manifestamos nuestro rotundo rechazo a esa convocatoria y hacemos un llamamiento a toda la clase trabajadora a boicotear estas concentraciones racistas promovidas por las derechas desde las instituciones del Estado y apoyadas por organizaciones fascistas.

Es el momento de salir las calles a parar el racismo y el fascismo. Por ello nos sumamos a la convocatoria de concentración, prevista para el 2 de septiembre a las 20h en la Plaza de Callao en Madrid, bajo el lema “Paremos los pies al Racismo”, promovida junto a multitud de organizaciones sociales, sindicales y políticas. Y hacemos un llamamiento público para sumarse a todas aquellas iniciativas de solidaridad y acogida con las personas migrantes en Ceuta y en todas partes.Hoy son las personas migrantes, mañana podemos ser cualquiera.

¡Contra el Racismo, el fascismo y la xenofobia! ¡Ninguna persona es ilegal!¡¡Las calles serán siempre nuestras!!

Secretariado Permanente de la Confederación Territorial de CGT Madrid, Castilla La Mancha y Extremadura.