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25N – DÍA INTERNACIONAL CONTRA LAS VIOLENCIAS MACHISTAS. Transfeminismo antifascista, ¡ni una menos, ni un paso atrás!

Las violencias machistas existen. Son una herramienta de control social del patriarcado para sostener las desigualdades y disciplinar nuestros cuerpos, nuestras vidas y nuestras libertades. Negarlas las legitima, protege a los agresores y alimenta la impunidad.

A fecha de redacción de este manifiesto, 78 mujeres han sido asesinadas en España en 2026. Una cifra intolerable que seguirá aumentando mientras no se combatan las raíces estructurales de estas violencias. Los asesinatos machistas no se detienen y tampoco puede detenerse nuestra respuesta. Frente a quienes quieren borrar nuestros derechos y devolvernos a la subordinación, respondemos con organización y resistencia transfeminista. Reivindicamos el feminismo como herramienta de transformación social.

El patriarcado, el fascismo, el machismo, el colonialismo y el racismo se refuerzan entre sí como formas de dominación que producen desigualdad y exclusión. No todas sufrimos las violencias de la misma manera. Las mujeres migrantes y racializadas, las mujeres con discapacidad, las mujeres trans y las personas no binarias afrontan discriminaciones específicas. Denunciamos también el capacitismo y la vulneración sistemática de los derechos de las mujeres con discapacidad, a quienes se infantiliza, invisibiliza y excluye, negándoles autonomía y capacidad de decisión. El feminismo será antirracista, anticapacitista e inclusivo, o no será.

También es violencia la que ejercen las instituciones cuando no nos protegen, perpetúan prejuicios, revictimizan a quienes han sufrido estas violencias o no garantizan recursos suficientes, convirtiendo nuestros derechos en papel mojado.
La crisis de la vivienda, la precariedad laboral y el encarecimiento de la vida deterioran nuestras condiciones de vida, limitan nuestra autonomía y nos condenan a la dependencia. En un sistema capitalista que antepone el beneficio a las necesidades básicas, la violencia habitacional agrava estas desigualdades y dificulta, cuando no impide, salir de situaciones de violencia machista. Sin vivienda y empleos dignos, sin recursos y sin servicios públicos suficientes, no hay igualdad real ni libertad efectiva.

Denunciamos también la falta de reconocimiento social y económico de los cuidados, trabajos imprescindibles para el sostenimiento de la vida que siguen recayendo de forma desproporcionada sobre las mujeres, muchas veces sin remuneración ni derechos.
No aceptamos que la responsabilidad recaiga sobre quienes sufren las violencias. Señalamos a los agresores, a quienes los justifican, a quienes promueven discursos de odio contra las mujeres y las personas LGTBIQA+, y a quienes callan cuando toca actuar. Exigimos responsabilidad y compromiso real a las instituciones y a toda la sociedad.

Desde la CGT defendemos un transfeminismo de clase, antirracista y combativo. No queremos más declaraciones vacías ni respuestas insuficientes: exigimos prevención, educación transfeminista, recursos públicos suficientes, políticas de cuidados y protección efectiva. Queremos vidas libres de violencias, derechos garantizados y autonomía para todas. Frente al negacionismo, memoria y denuncia. Frente al racismo, solidaridad. Frente al aislamiento, apoyo mutuo. Frente a la ofensiva fascista, lucha colectiva. No callamos, no retrocedemos, no dejamos a nadie atrás.

¡Contra las violencias machistas y el negacionismo fascista: organización y lucha transfeminista! ¡Ni un paso atrás! ¡Vivas, libres, diversas y combativas!

Secretaría de Mujer de la CGT