La Confederación General del Trabajo (CGT) manifiesta su absoluto rechazo al golpe judicial contra la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Argentina. El reciente fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló los comicios del gremio industrial, desplazó al secretario general electo Abel Furlán y decretó la intervención de la entidad por 180 días, representa un atropello directo a la autonomía sindical y a las libertades democráticas básicas.

Un ataque directo para congelar los salarios de los trabajadores del sector metalúrgico. Detrás de una resolución judicial revestida de formalismos técnicos, se esconde una evidente operación política, judicial y empresarial coordinada para disciplinar al sindicalismo combativo. La intervención judicial de la UOM se ejecuta en un momento crítico:

  • Bloqueo del paritario: Las negociaciones salariales del sector metalúrgico están totalmente paralizadas frente a las cámaras patronales.
  • Presión corporativa: Corporaciones como el Grupo Techint se ven directamente beneficiadas por la repentina acefalía y debilidad del sindicato.
  • Estrategia del miedo: Tal como denunció el propio Abel Furlán, el objetivo real del poder político no es regular unas elecciones, sino estructurar un gremio débil para congelar los ingresos de la clase trabajadora.

La deriva dictatorial del gobierno de Milei

La intervención de la UOM es un síntoma alarmante de la pérdida de libertades democráticas en la Argentina actual. El ejecutivo de Javier Milei viene implementando medidas que restringen de manera sistemática la capacidad de protesta y la organización colectiva:

  1. Criminalización de la protesta: Implementación de protocolos represivos orientados a ahogar las manifestaciones legítimas en el espacio público.
  2. Reforma laboral regresiva: Los mismos magistrados que validaron la reforma laboral del gobierno son los que hoy apartan a las direcciones sindicales incómodas.
  3. Alineación judicial: Utilización de los tribunales como un brazo ejecutor de las políticas de desmantelamiento del Estado social y de precarización masiva del empleo.

La experiencia histórica de nuestro propio territorio nos enseña que cuando los gobiernos de extrema derecha comienzan a intervenir sindicatos bajo supuestos pretextos de ordenación legal, el destino final es la pérdida absoluta de la libertad.

Desde la CGT española enviamos toda nuestra fuerza a los miles de metalúrgicos argentinos que se movilizan de forma unánime en el «abrazo» a la sede central del gremio y en los paros convocados para defender sus conquistas históricas.

Firmado: David Blanco Pérez-Longares, secretario de Relaciones Internacionales de la CGT (ESP)