
CGT condena la aprobación de la pena de muerte en el Estado sionista de Israel. El genocidio se legaliza.
Desde la Confederación General del Trabajo (CGT), manifiestamos el horror que supone la reciente aprobación de la pena de muerte por ahorcamiento en Israel, una barbarie ante la cual cabe esperar que la Comunidad Internacional reaccione y no mire para otro lado. ¿Por qué? Pues porque es una nueva medida a utilizar solo sobre la comunidad palestina, es decir, el plan genocida de Netanyahu sigue adelante.
Por si fueran pocos los crímenes atroces que el sionismo lleva cometidos, ahora asistimos a esta “justicia” de verdugos que no dudan en adornarcon espectáculos bochornosos protagonizados por los propios ministros judíos, como el del responsable de seguridad en el propio Knesset (Parlamento israelí), y a la vista de la opinión pública mundial.
El uso del Estado como maquinaria de muerte no es algo nuevo. Todos los Estados matan y justifican sus crímenes en base a leyes que inventan. La pena de muerte, en cualquier lugar del mundo, es un ejercicio de máxima violencia por parte del Estado. Desde nuestra postura, como anarcosindicalistas, ningún Estado tiene legitimidad para decidir sobre la vida de nadie. Estos mecanismos se han utilizado desde siempre por una élite para mantener el control de las masas. En cuanto a la actitud del estado teocrático de Israel y la de sus ministros, que alguien como el ministro Itamar Ben Gvir, profundamente religioso y temeroso de su Dios, celebre con champán la instauración de este tipo de leyes solo refleja su nivel de inhumanidad. ¿Qué podría diferenciar entre el terrorismo que dicen “combatir” con el que es aceptado desde el aparato estatal de control y represión que han legalizado?
Esta medida es un ataque más a la población palestina, puesto que a ella va dirigida la muerte en la horca bajo el pretexto del terrorismo. Es una ley que continúa fomentando el odio y beneficiando a quienes la guerra y el sufrimiento enriquece.
Desde CGT no podemos mirar hacia otro lado después de todo lo que llevamos visto en cuanto a la capacidad del sionismo para asesinar y hacer desaparecer a seres humanos. Han aniquilado hasta dejarlo en cenizas un territorio que no les pertenece. Han asesinado a miles de seres humanos indefensos, hambrientos y enfermos. Han herido y mutilado a otros miles, y han dejado tocados de por vida a otros tantísimos. Quien siembra odio, recoge muerte.
Por todo ello, desde nuestra condición de internacionalistas y anarcosindicalistas, llamamos a toda la clase trabajadora a mostrar su solidaridad con esta durísima realidad. Nuestra lucha es por la vida, por la libertad de los oprimidos y la destrucción de todos los patíbulos.
¡Contra la pena de muerte y la barbarie genocida sionista!







