En pocas semanas han sido asesinadas 12 mujeres. En lo que va de año son ya 16 mujeres asesinadas. Desde 2003, suman 2.141 asesinatos machistas en el Estado español. No estamos ante hechos aislados, sino ante una violencia estructural que continúa cobrándose vidas mientras las medidas existentes no están logrando frenarla.
Denunciamos y recordamos sus nombres:
- Vanessa, 19 años. L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona, Cataluña). 22 de enero.
- Victoria H., 33 años. Alhaurín el Grande (Málaga, Andalucía). 24 de enero.
- Mujer de 53 años. Lleida (Lleida, Cataluña). 25 de enero.
- Mujer de 31 años. Córdoba (Córdoba, Andalucía). 27 de enero.
- Mujer de 75 años. Algeciras (Cádiz, Andalucía). 31 de enero.
- María Belén Fernández, 52 años. Mos (Pontevedra, Galicia). 1 de febrero.
- Heitrum Hellwig, 78 años. Arona (Santa Cruz de Tenerife, Canarias). 1 de febrero.
- Ana María Sorribas, 64 años. Benicàssim (Castellón, Comunidad Valenciana). 16 de febrero.
- María José Bou Valenzuela, 48 años. Xilxes (Castellón, Comunidad Valenciana). 17 de febrero.
- Noemí, 12 años. Xilxes (Castellón, Comunidad Valenciana). 17 de febrero.
- Petronila B. F., 36 años. Madrid (Madrid, Comunidad de Madrid). 18 de febrero.
- Tatiana Rodríguez, 28 años. Sarriguren (Navarra, Comunidad Foral de Navarra). 21 de febrero.
Menores varones asesinados por violencia machista / violencia vicaria:
- Álex, 13 años. Sueca (Valencia, Comunidad Valenciana). 24 de enero.
- Yared, 10 años. Arona (Santa Cruz de Tenerife, Canarias). 20 de febrero.
La violencia machista también alcanza a las criaturas
Estas muertes no son hechos aislados ni imprevisibles. Forman parte de una violencia estructural que se reproduce de manera constante y que las políticas actuales no están consiguiendo frenar.
Entre los nombres que acabamos de recordar están también los de tres menores: Noemí, Álex y Yared. Su asesinato muestra que esta violencia no se limita a las mujeres adultas, sino que alcanza también a la infancia.
Porque esta violencia no se detiene en una sola persona. En estos primeros meses del año, al menos quince menores han quedado directamente afectados: estaban presentes en el momento de los hechos, convivían con el agresor o hoy crecen sin su madre. La violencia atraviesa el entorno familiar y deja consecuencias que no pueden ignorarse.
En varios de los casos existían denuncias previas, órdenes de alejamiento en vigor, antecedentes registrados en el sistema VioGén o valoraciones de riesgo activas. Aun así, las medidas no evitaron los asesinatos ni garantizaron una protección suficiente.
Cuando los protocolos y herramientas legales no logran frenar esta realidad, es necesario revisar su aplicación y reforzar la prevención. No basta con reaccionar cuando el riesgo ya es extremo. Hace falta formación, sensibilización y cambios sociales que cuestionen las bases que sostienen esta violencia.
Dieciséis mujeres asesinadas y tres menores en apenas dos meses no pueden asumirse como una dinámica más. Cada nombre recuerda que la violencia machista no es un problema privado, sino una cuestión social que requiere respuestas colectivas y sostenidas.
La prevención no puede limitarse a recomendaciones individuales ni a respuestas tardías. Debe ser una política constante de educación, formación y transformación social, que actúe desde la escuela, los centros de trabajo, los barrios y los medios, y que sitúe la responsabilidad donde corresponde: en quienes ejercen la violencia y en las estructuras que la permiten.
Desde CGT, exigimos:
- Protección inmediata y especializada para las víctimas.
- Medidas efectivas frente a todas las formas de violencia machista: física, psicológica, sexual, económica, simbólica, institucional, digital y vicaria.
- Prevención real a través de la educación, sensibilización y formación en todos los espacios.
- Recursos y apoyo especializado, adaptados a las diversas realidades de las mujeres.
- Asignación de recursos económicos suficientes.
- Cumplimiento efectivo de las leyes ya existentes, como la Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, la Ley Orgánica 10/2022, de garantía integral de la libertad sexual, y la Ley Orgánica 4/2023, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI.
A las puertas del 8M, la violencia machista vuelve a situarse en el centro de nuestras reivindicaciones. No es una cuestión de calendario: es una realidad que se manifiesta cada día.
El 8M, como el 25N, no son fechas aisladas, sino momentos de mayor visibilización de una lucha constante. Llamamos a participar en las movilizaciones y a salir a la calle para denunciar esta violencia y exigir cambios reales. La implicación colectiva y la presencia en el espacio público son parte imprescindible de esa transformación.
Secretaría de la Mujer de CGT
