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Reivindicaciones de CGT para la Huelga General del 11N: ¡Por el derecho a una vivienda y sueldo dignos!

El próximo miércoles 11 de noviembre hay que parar el país con un grito colectivo y masivo por el derecho a una vivienda y unas condiciones de vida dignas. Cada vez destinamos una mayor parte de nuestro sueldo a pagar el alquiler o la hipoteca. Muchas personas no pueden independizarse, comparten piso porque no pueden permitirse una vivienda en propiedad o se ven obligadas a abandonar su barrio debido a que los precios son prohibitivos. Los salarios no aumentan, mientras que los precios de la vivienda siguen subiendo sin control.

Para CGT, la repercusión social de una política que impide el acceso a una vivienda o el mantenimiento de un techo es devastadora para la clase trabajadora. Llevamos años viendo cómo se desahucia sin ningún miramiento a trabajadoras y trabajadores de toda condición de sus casas, para beneficio de fondos buitres y especuladores. Con el beneplácito de toda la clase política que no hace nada por impedir esta situación. Nos encontramos en un periodo inflacionista, con una inflación anual del IPC del 4,9 %. Esto sigue mermando aún más nuestros salarios reales y nuestro poder adquisitivo. La presión entre los gastos de vivienda y los salarios está empeorando nuestra vida cotidiana. Están políticas criminales repercuten en nuestras vidas, generan dolor y exclusión en muchas familias, también racismo, violencia policial y estructural. ¡Una vivienda digna es un derecho, no un negocio!

Desde CGT apoyamos desde el primer día a los sindicatos de inquilinas y los movimientos sociales, vamos del brazo de sus reivindicaciones porque son también las nuestras. Acusamos a toda la clase política de ser la causante de la situación en la que nos encontramos, de una inacción que ha generado dolor, muerte y rabia. Olga, Maricarmen, Marina, Mariano… la lista de personas que han sufrido directamente esta violencia inmobiliaria amparada por las administraciones públicas es enorme y ha generado indignación y rabia. A nuestra gente la hemos visto sufrir y resistir por demasiado tiempo, abandonadas por un sistema que prometió defender su derecho a una vivienda digna en una Constitución que es papel mojado. Hemos visto como en los últimos años solidariamente miles de personas interponían su cuerpo ante las fuerzas de seguridad y mafias paramilitares para evitar desalojos y desahucios, sin que nadie más que el pueblo les ayudase. Pero después de la ocupación de las plazas hemos dicho: ¡Ya basta!

Por eso apelamos al conjunto de movimientos sociales y fuerzas sindicales a trabajar de manera unitaria en el éxito de una convocatoria que es fundamental para el devenir del conjunto de la sociedad y muy particularmente de la clase obrera.

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NUESTRAS REIVINDICACIONES

1. REDUCCIÓN DEL PRECIO DE LA VIVIENDA

El coste de la vivienda debe reducirse y protegerse de forma efectiva, para que no pueda producirse especulación con una necesidad básica. ¡No queremos parches, exigimos límites máximos reales!

Tener una vivienda es una necesidad básica, no debería ser un privilegio. Abogamos por medidas que eviten que cualquier trabajador tenga que gastar la mayor parte de su salario en tener un techo bajo el que vivir.

Queremos que nuestro trabajo nos permita vivir, no solo sobrevivir para poder seguir trabajando.

2. RECUPERACIÓN DE VIVIENDAS DE LOS FONDOS BUITRES

Las viviendas no pueden seguir siendo un producto financiero. El derecho a la vivienda debe prevalecer sobre el derecho a la especulación que dicta el mercado «libre».

Deben establecerse mecanismos para que las viviendas compradas a precios de ganga y acumuladas por fondos de inversión y grandes especuladores pasen a formar parte de un parque de viviendas públicas accesibles y estén protegidas.

Es urgente promulgar medidas legislativas que ejerzan presión sobre los propietarios y que eliminen los regímenes fiscales para empresas como las SOCIMI, las SII o las FII, que gozan de importantes exenciones fiscales.

Las viviendas están para vivir en ellas, no para especular.

3. REGULACIÓN DE LOS ALQUILERES A CORTO PLAZO Y DE LAS HABITACIONES, Y DE LOS ALQUILERES PERMANENTES

No se debe permitir que los alquileres a corto plazo y el alquiler de habitaciones se conviertan en una forma de eludir la regulación del mercado de alquiler habitual.

Es necesario modificar la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos), regular estos contratos y garantizar unos alquileres asequibles con derechos de las personas inquilinas.

Los contratos de alquiler deben volver a ser de duración indefinida, como ocurre en muchos países europeos.

No debe haber ninguna vía indirecta para subir los alquileres.

4. MORATORIA DE LOS DESALOJOS SIN ALTERNATIVA

Nadie debería perder su hogar por no poder permitirse una vivienda que resulta inasequible con sus ingresos.

Exigimos una moratoria de los desalojos de personas y familias que no dispongan de una alternativa de vivienda, así como una alternativa de vivienda digna para todas ellas.

¿A cuántas personas más matará la especulación? ¿Cuántas personas más se verán obligadas a sobrevivir en la calle? ¿Qué relación hay entre el racismo institucional y la falta de vivienda?

5. VINCULAR LOS AUMENTOS SALARIALES AL IPC

Necesitamos un aumento real de los salarios para garantizar una vida digna. El coste de la vida está aumentando sin control —siendo la vivienda el ejemplo más evidente— y es la clase trabajadora la que paga el precio para mantener en marcha las ruedas de la producción y reproducir la vida en condiciones cada vez más hostiles. Los empresarios explotan nuestra fuerza de trabajo y, a medida que aumentan sus beneficios, nuestro poder adquisitivo disminuye.

Para una parte significativa de la población activa, el alquiler o la hipoteca absorben entre el 40 % y el 60 % de sus ingresos. Sin embargo, su ponderación en el IPC es insuficiente, lo que genera una distorsión entre la inflación oficial y el coste real de la vida.

Los salarios deben aumentar, como mínimo, al ritmo de la inflación y teniendo en cuenta el coste de la vivienda.

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¡ORGANICÉMONOS EN EL TRABAJO, BARRIOS Y PUEBLOS!

La vivienda es también una cuestión laboral. Nuestros salarios están en manos de la especulación inmobiliaria. Si no se reducen los precios de la vivienda, cualquier aumento salarial se ve simplemente absorbido por el alquiler o la hipoteca. Los empleos mal remunerados suponen, entre otras cosas, correr el riesgo de perder la vivienda debido a los precios inmobiliarios. La lucha por una vivienda digna es la lucha por un empleo digno. Por eso llevamos esta reivindicación a todas las empresas y centros de trabajo. Hablemos de ello con nuestras compañeras y compañeros, celebremos asambleas, presionemos a los comités de empresa y a los delegados y delegadas.

De igual manera, desde CGT hacemos un llamamiento a nuestra afiliación y al conjunto de la sociedad para participar ACTIVAMENTE en los Comités de Huelga de barrios y pueblos, para difundir que el momento de exigir un nuevo tiempo de vida que no esté  atravesado por la precariedad y la falta de vivienda es ahora.

Vamos a poner todas nuestras fuerzas en el éxito de esta lucha. Organicémonos y avancemos hacia la huelga general por la vivienda y la subida de los salarios porque nos va la vida en ello.

HUELGA GENERAL POR UNA VIVIENDA DIGNA Y ASEQUIBLE

¡ARRIBA LOS SUELDOS, ABAJO LOS ALQUILERES!

¡NO TOLERAMOS NI UN DESAHUCIO MÁS!

¡COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS: VIVA LA HUELGA GENERAL DEL 11N!