
AIRBUS frena: Huelga indefinida por la dignidad y por la vida.
Las plantillas de AIRBUS han dicho basta y las asambleas han acordado parar la actividad laboral a partir de este 25 de agosto. La decisión ha sido mayoritaria y de momento afecta a las plantas de Getafe (Madrid), San Pablo y Tablada (Sevilla), Illescas (Toledo) y Albacete. Está previsto que a partir de septiembre se unan las plantillas de la Bahía de Cádiz.
La huelga indefinida ha dado comienzo a pesar de las amenazas de la patronal, que pretende echar un pulso a las más de 14.000 personas trabajadoras de la multinacional, consistentes en retirar carga de trabajo, frenar nuevos proyectos, suspensión de nuevas contrataciones y bloqueo de jubilaciones y contratos de relevo. El chantaje de la dirección empresarial demuestra que el control de la situación está en las decisiones que a partir de ahora vayan tomando sus trabajadores y trabajadoras.
Y es que, como admite la propia corporación cuando tergiversa que la lucha de sus plantillas “daña su reputación”, la organización y la solidaridad serán clave para sacar adelante una serie de reivindicaciones que buscan mejorar las condiciones laborales de las propias asalariadas como la de aquellas que prestan servicio para las empresas auxiliares o subcontratas de AIRBUS.
Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) se ha insistido en la idea de que la lucha por unas condiciones de trabajo dignas no “ensucia” la imagen de una de las multinacionales más ricas e importantes del sector aeroespacial, sino su actitud egoísta y alejada de las bases que hacen posible sus desorbitados beneficios económicos. Según los últimos datos oficiales, AIRBUS obtuvo una recaudación que le permitió reembolsarse casi 2.250 millones de euros “limpios” en el último ejercicio, con una facturación total de casi 33.875 millones.
Estos datos contrastan con los de la otra parte, con los de la clase trabajadora, que ve cómo unos pocos continúan amasando enormes fortunas a costa de la explotación y el recorte de derechos laborales. Es por eso que las reivindicaciones de las trabajadoras de este sector se enfocan en la lucha por la recuperación del poder adquisitivo, el mantenimiento del teletrabajo y las condiciones que ya se habían pactado con la patronal en este sentido, por la devolución de lo expoliado en las bajas médicas y el fin del control del absentismo. Igualmente, las plantillas también exigen que las alianzas y fusiones de la multinacional con otras empresas no afecten a las condiciones laborales de las mismas ni mucho menos sirvan como excusa para eliminar derechos ya conquistados.
Por todo ello, a partir de ahora y hasta que la dirección de AIRBUS entienda que sus trabajadores no van a aceptar ninguna medida que signifique ceder derechos, CGT realiza un llamamiento a la solidaridad, tanto a la sociedad como a todos sus entes y militancia, para que se respalden cuantas movilizaciones se lleven a cabo en apoyo a la lucha de las trabajadoras de AIRBUS y sus familias y entornos directos.
Secretariado Permanente Comité Confederal CGT







