El periodista, que vive desde hace más de 20 años en España, sufre el acoso judicial de Marruecos por sus publicaciones y opiniones críticas con el régimen alauita y la red clientelar y de poder que lo sostiene.

La Confederación General del Trabajo (CGT) ha emitido un comunicado para solidarizarse con la situación que vive desde hace 48 horas el periodista y escritor Alí Lmrabet (Tetuán, 1959) tras su detención en el aeropuerto de Tánger el pasado 12 de julio. Lmrabet se había desplazado desde Barcelona para llevar a cabo una serie de gestiones administrativas personales. En esta  ciudad vive desde que tuvo que exiliarse de Marruecos hace más de dos décadas por ejercer la libertad de expresión y ser crítico con la monarquía y su entorno de poder denominado “El Majzén”. Con este término nos referimos al sistema conformado por la corona, el gobierno, terratenientes, altos mandos de las fuerzas de represión, empresarios, etc., que controlan realmente el país.

Como ya ocurriera en 2003, cuando Alí fue encarcelado a causa de la publicación de unas viñetas satíricas, la solidaridad internacional ha vuelto a señalar a Marruecos como un Estado donde los derechos fundamentales no son respetados. En este sentido, CGT ha recordado que tanto Europa como el resto de países “democráticos” de la Comunidad Internacional también son cómplices del arresto injustificado de este periodista marroquí, demostrando –una vez más- que la libertad de expresión y la libertad de información no puede ser ejercida por cualquier persona sin consecuencias.  Para CGT, el silencio ante este nuevo ataque de Marruecos a los derechos más elementales no es una opción, por lo que exige al Estado español, al responsable de las relaciones y asuntos exteriores que intervenga para lograr la liberación de Alí lo antes posible.

Por otro lado, es importante señalar que la detención de Lmrabet no es un caso puntual. Marruecos lleva décadas persiguiendo y hostigando a profesionales de la comunicación como estrategia de control social. De esta manera logra imponerse y silenciar luchas sociales y obreras contra los abusos de la propia monarquía y su entorno, por no hablar de la opresión que ejerce sobre el pueblo saharaui en los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

Desde CGT recalcan la importancia de velar y practicar la solidaridad internacionalista, llamando a respaldar cuantas acciones y movilizaciones se organicen para exigir la puesta en libertad de Ali Lmrabet y el fin del acoso y la persecución de periodistas, comunicadores, blogueros, reporteros, etc.

La libertad de expresión es un derecho humano, a través de la cual la clase trabajadora tiene y debe emanciparse. ¡Queremos a Alí libre y sin cargos!

Secretariado Permanente Comité Confederal CGT