De la revuelta de Stonewall en 1969, el recuerdo que más duele es el de la violencia policial por el hecho de amarse. Esa imagen era la furia desproporcionada de una agresividad criminal contra nuestra comunidad. Esa memoria, y tantas otras, están presentes en las luchas de la comunidad LGTBIAQ+ desde el principio de los tiempos hasta nuestros días, porque es parte sustancial de nuestra historia.
El acto radical de amarnos, de querernos y desearnos, ha sido reprimido siempre por el heterocispatriarcado, que no puede soportar que su negocio y dominación sea cuestionado. No hay que irse hasta 1969. Suponemos que durante la reciente visita del Papa al Estado español habrán sido felices aquellos que creen que su forma de amar es la única posible, aquellos que deciden sobre las vidas de las madres, aquellos que nos exigen una fidelidad con la agonía dolorosa de la muerte. Para alegría de los políticos de izquierda y derecha, el Papa ha vuelto a pontificar sobre peras y manzanas, castidades ajenas y purgatorios terrenales. Llegadas a este punto tenemos un mensaje para León XIV: ¡Limpia tu casa, que bastante tienes, y no te preocupes tanto de lo que hacemos las demás!

Nuestro Orgullo tiene clase a raudales y es de clase, “obrera, por supuesto. Estamos orgulloses de estar organizades en la Confederación General del Trabajo, de fusionar el rojo y negro con los colores de nuestra rebeldía y nuestro orgullo de clase. Somos la gente que se levanta para currar en la obra o la cadena de montaje, la que tiene las manos manchadas de grasa o basura, la que cambia pañales en las escuelas infantiles cobrando una miseria y haciendo malabares, la que aguanta los pedidos de comida basura y limpia platos mientras piensa en las materias del próximo examen… Y a pesar de todo, después de toda esa mierda, de vivir en el capitalismo explotador, tenemos tiempo para amar, porque nuestro corazón es inmenso.
En esa lógica de amor por la gente, incluimos manifestarnos contra el genocidio en Gaza, el apartheid en Palestina, las masacres en Líbano o Sudán, para exigir una vivienda digna, en defensa de la sanidad pública, contra el fascismo, etc. Porque lo que no tienen fachas, racistas, especuladores, Abascal, Netanyahu o Donald Trump es corazón.
Nuestra voz es la de todes les hermanes que están en lucha. Y porque a pesar del Papa, los fachas, las turbulencias, la falta de papeles, las precariedades laborales y la represión de ayer y hoy, lo nuestro está claro: Amar es un acto radical.
Confederación General del Trabajo-CGT
