CGT considera que movilizarse es oponerse de manera contundente y constante a los despidos colectivos a través de los ERE, a las condiciones laborales que el empresariado de forma unilateral determina, a la pérdida de convenios y a las relaciones individuales o a la bajada de los salarios. Del mismo modo, la movilización también conlleva la defensa activa de los derechos y libertades que nos han quitado y enfrentarse a la represión que los gobiernos han desarrollado a través de las leyes mordazas contra quienes luchan para recuperarlos.
CGT considera que movilizarse es oponerse de manera contundente y constante a los despidos colectivos a través de los ERE, a las condiciones laborales que el empresariado de forma unilateral determina, a la pérdida de convenios y a las relaciones individuales o a la bajada de los salarios. Del mismo modo, la movilización también conlleva la defensa activa de los derechos y libertades que nos han quitado y enfrentarse a la represión que los gobiernos han desarrollado a través de las leyes mordazas contra quienes luchan para recuperarlos.
La CGT no tiene que demostrar su legitimidad porque ha estado y sigue presente en las movilizaciones del 15-M, en las Mareas, en las Marchas de la Dignidad, en Plataformas por la defensa de lo Público y en el sindicalismo alternativo junto a las más precarias, las desempleadas, las perseguidas y encarceladas, y en definitiva con la mayoría social que más está sufriendo las consecuencias de este capitalismo depredador.
