Manifestación 28 de marzo, a partir de las 18:00 horas, desde la Plaza Zerolo de Madrid.

El odio tiene consecuencias muy graves, por eso tiene que tener también una respuesta a la altura: desde la autoorganización, la solidaridad y el apoyo mutuo.

Según la Federación Plataforma Trans, un altísimo porcentaje de personas trans han sufrido alguna agresión en los últimos meses. Además, los ataques en grupo (conformados por personas muy jóvenes, incluso menores de edad) han aumentado peligrosamente. Quienes agreden lo hacen anestesiados por discursos que fomentan el odio al diferente y con la tranquilidad que la impunidad del grupo les otorga. El resultado es el empoderamiento de estos sectores radicalizados y un claro retroceso de nuestra sociedad en derechos fundamentales que no estamos dispuestas a consentir.

La transfobia es violencia y, desde la Confederación General del Trabajo (CGT) se afirma que en el Estado español las agresiones que se han producido en los últimos tiempos no son fruto de la casualidad. Por un lado vemos cómo desde instituciones “democráticas” determinadas formaciones cuestionan la existencia de personas trans, junto con determinados sectores sociales en muchos casos afines a las mismas. Luego están las empresas mediáticas, en cuyas tribunas (escritas o audiovisuales) se analizan las vidas de las personas trans desde perspectivas que las deshumanizan.

Por eso, cada vez que se cuestiona la realidad de las personas trans se está “armando” de argumentos a colectivos reaccionarios que terminan digiriendo su odio a través de insultos, humillaciones, golpes y palizas. En otras palabras, se le está poniendo el camino (muy) fácil al fascismo. Porque la violencia no se genera sola, se crea de muy distintas maneras y algunas de ellas son muy sutiles.

Este odio “cotidiano” también fomenta que el colectivo de personas trans tenga que vivir siempre atemorizado, excluido, precarizado, etc. Nuestras compañeras trans no tienen que pedir permiso para ser, para estar, para existir ni para vivir. Y desde el anarcofeminismo sabemos que la solución no va a venir desde el Estado ni desde sus instituciones, entre otras cosas porque es muy habitual ver cómo sus fuerzas y cuerpos de “seguridad” son las primeras que violentan y reprimen a estas personas, o bien las ignoran cuando no deben hacerlo. Es por todo esto que consideramos que si la integridad de quienes defendemos los derechos fundamentales no está garantizada hay que optar por las redes de apoyo y ayuda mutua que sí lo harán.

Desde CGT tenemos muy claro que la lucha trans es también una lucha de clase. Las más vulnerables siguen siendo nuestras compañeras migrantes, racializadas, sin recursos, etc. Por eso nos vamos a unir a la movilización del próximo sábado, 28 de marzo, en Madrid. Como organización anarcosindicalista participaremos en la manifestación convocada por la Federación Plataforma Trans, que partirá desde la Plaza Pedro Zerolo a partir de las 18:00 horas.

Contras las agresiones, contra los discursos fascistas y racistas, contra las violencias del Estado, ¡acción directa y orgullo trans combativo!

Secretaría de Acción Social de CGT